Bonamiosis ostreae

Incluida en el Real Decreto 2459/1996, por el que se establece la lista de enfermedades de animales de declaración obligatoria y se da la normativa para su notificación.


Información ofrecida por Dr. Juan Antonio Castillo
Dpto. de Parasitología de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza.


INTRODUCCION


    La bonamiosis ostreae o enfermedad de los hemocitos de la ostra plana europea, Ostrea edulis, es una enfermedad protozoaria causada por Bonamia ostreae. Se transmite de forma directa de ostra a ostra, causando perforación en los tejidos y una alta mortalidad, especialmente en ostras mayores de 18 meses.
   Su distribución abarca la costa atlántica europea, y algunas áreas de ambas costas norteamericanas y de Australia.

ETIOLOGIA


   Su clasificación taxonómica resulta difícil, pero la presencia de partículas densas en el citoplasma y la existencia de estadios uninucleados y multinucleados en su ciclo situaría esta especie dentro de los protozoos Haplosporidia, mientras otros autores sería Ascetospora. Los estadios observados del parásito comprenden dos tipos de células uninucleadas, unas de ellas más pequeñas fuertemente basófilas y otras ligeramente basófilas y en ambos casos inferiores a 5 mm de diámetro. Además existen células binucleadas y plasmodios multinucleados.

EPIDEMIOLOGIA


   Se han observado infecciones naturales en las ostras Ostrea edulis y Ostreola conchaphila. Experimentalmente se ha conseguido la infección de Ostrea angasi y Tiostrea chilensis.
   El ciclo biológico de Bonamia ostreae es desconocido. La transmisión del parásito es directa de ostra a ostra y una vez introducidas las ostras en lugares contaminados aparecen infectadas al cabo de 3-6 meses. Los estadios uninucleados del parásito se observan inicialmente en los hemocitos que los diseminan por los vasos sanguíneos al tejido conectivo y conforme se multiplica invaden todos los tejidos. La multiplicación esquizogónica del parásito tiene lugar en el hospedador, pero las divisiones son probablemente muy rápidas y únicamente se han podido observar grandes células multinucleadas (plasmodios) en ostras moribundas o recién muertas.

   La primera cita de la enfermedad fue en la Bretaña francesa en 1979, y desde entonces se ha extendido rápidamente por la costa atlántica francesa y de otros países europeos (de España a Dinamarca incluyendo las Islas Británicas), para posteriormente ser detectada los Estados Unidos (costas Este y Oeste) y Australia. No obstante, parece que el parásito, todavía desconocido en aquel momento, fue introducido en Francia tras la importación de ostras procedentes de factorías de la costa Oeste Norteamericana.
   En Francia las epidemias de Marteilia refringens y Bonamia ostreae redujeron la producción de ostra plana europea de 19000 toneladas a 1500 en menos de 10 años. En España la importación de ostras francesas determinó que la mayoría de las áreas de cultivo de la ostra plana en Galicia se hallen infectadas por Bonamia ostreae como se ha comprobado desde 1982.

   La enfermedad parece ser poco móvil en condiciones naturales y se considera que hay muy poca transmisión por el agua o por posibles vectores marinos. La aparición de nuevos áreas parece estar causada casi exclusivamente por el transporte de moluscos de zonas infectadas a zonas exentas del parásito.
   La transmisión de la enfermedad y la mortalidad de las ostras tienen lugar durante todo el año, pero las mayores tasas de infección se observan en verano. Los síntomas suelen comenzar 4-6 meses post-infección y la mayor mortalidad se observa 2-3 meses más tarde.
   La importancia de los factores medio ambientales en la transmisión de la enfermedad no son bien conocidos. La temperatura y salinidad del agua no parecen ser factores excesivamente limitantes para un patógeno presente tanto en el Norte de Europa como en California. En zonas endémicas se ha observado que la prevalencia está altamente relacionada con la densidad y duración de los cultivos y en los estuarios donde se ha reducido el cultivo de ostras, la prevalencia ha decrecido a niveles prácticamente indetectables.

   La edad es un factor intrínseco importante en el desarrollo de la Bonamiosis que se hace más evidente cuando las ostras son mayores de 18 meses. En este grupo de edad la enfermedad se disemina más rápidamente y la prevalencia e intensidad de la infección, así como la mortalidad se incrementan notablemente.

CUADRO CLINICO


   Las alteraciones macroscópicas más evidentes son perforaciones ulcerosas asociadas con decoloraciones amarillentas, principalmente en las branquias pero también en el manto. Microscópicamente se pueden observar lesiones en el tejido conectivo de branquias, manto y glándula digestiva con infiltración de hemocitos. Bonamia ostreae puede hallarse presente en los hemocitos o extracelularmente en los espacios tisulares.
   Los síntomas se complementan con una falta de crecimiento e incremento de la mortalidad.

DIAGNOSTICO


   Se puede realizar el diagnóstico de la enfermedad a partir de improntas de tejido cardíaco (ventricular) fijadas y teñidas por Wright-Giemsa y detectar la presencia de células parasitarias ovoides o esféricas con un núcleo central de menos de 5 mm que pueden encontrarse dentro o fuera de los hemocitos.
   También comúnmente se realiza el diagnóstico a partir de secciones histológicas teñidas con hematoxilina-eosina de Harris. En infecciones avanzadas Bonamia ostreae se difunde por todos los tejidos y su presencia puede detectarse en infiltraciones hemocitarias del tejido conectivo en branquias y manto y en los senos vasculares de la glándula digestiva.
   Existen también pruebas comerciales para diagnóstico inmunológico por medio de anticuerpos monoclonales.

TRATAMIENTO Y PROFILAXIS


   Dada la imposibilidad de realizar ningún tratamiento terapéutico en el medio marino la puesta en práctica de medidas preventivas es necesario para evitar la diseminación de la enfermedad y disminuir en lo posible las consecuencias de la enfermedad en zonas endémicas.
   Es imprescindible evitar el traslado de ostras procedentes de áreas infectadas a zonas libres de la enfermedad.
   Algunos cambios en el manejo de los cultivos son útiles para poder continuar cultivando ostras en áreas endémicas como la realización de cultivos en periodos cortos en las áreas donde se detecta Bonamiosis. En Galicia el cultivo tradicional se ha sustituido por la importación de ostras de tamaño grande que son criadas en los estuarios hasta alcanzar el tamaño de mercado en un periodo corto de tiempo de 2-8 meses.
   La prevalencia es menor donde la densidad de ostras es baja y se ha demostrado que una reducción de un 60% en la densidad de los cultivos conduce a excelentes resultados.

   Se ha observado una resistencia a la enfermedad en ostras por selección natural y se piensa que O. Edulis posee una variabilidad genética responsable de la existencia de diferencias de sensibilidad a Bonamia ostreae. La progenie de ostras que sobreviven a brotes previos de la enfermedad son más resistentes a Bonamia ostreae. Este hecho abre la posibilidad de realizar programas de selección genética de ostras resistentes a este parásito y en algunos estudios se ha conseguido una supervivencia del 75% de los individuos seleccionados frente a un 1% de los no selectos.



Artículo publicado en la Revista AquaTIC nº 3, mayo 1998